Los dos son apasionados por las misiones y por ver a que los latinos que sienten el llamado para misiones salgan bien capacitados y preparados para enfrentar los retos de vivir por Cristo y proclamar la salvación en culturas con valores, religiones y creencias ajenas.

Recientemente hicieron alusión al misionero latino como un David enfrentando a un Goliath. El Goliath es soldado entrenado, fuerte y grande, con armadura y armas poderosas. El David, joven y flaco, sale sin armadura y sin experiencia. Nosotros le queremos brindar la honda y las piedras para enfrentar este reto.

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